Comer y dormir. Recomendaciones antes de acostarse

Comer y dormir. Recomendaciones antes de acostarse

 

¡Al fin llegó la hora de irse a dormir! Estás tranquilo, con la luz apagada, tu pieza huele exquisito, tienes tu funda almohada de seda lista y te dispones a cerrar los ojos. Pero algo anda mal, te sientes pesada y no logras conciliar el sueño.

Piensas que has hecho todo bien; te acuestas siempre a la misma hora, sigues una rutina para asegurar la higiene del sueño, no usas pantallas hasta una determinada hora, pero nada parece dar resultado. Sorprendentemente, tu estómago puede ser el culpable.

Lo que comes (o más bien lo que evitas comer) antes de dormir juega un papel muy importante en el descanso. Nuestro sistema digestivo es el “segundo cerebro”, por lo que cuando no está contento todo el cuerpo sufre, alterando el ciclo circadiano.

En un mundo perfecto, deberíamos hacer nuestra última comida dos o tres horas antes de acostarnos. Lamentablemente eso no siempre es posible, a veces nos programamos, pero por alguna razón estamos despiertos hasta más tarde, y viene esa terrible sensación de vacío en el estómago. O comemos algo o no dormiremos nada. Acá la recomendación es comer un puñado de maní sin sal o pistachos, algo que nos dará saciedad pero que no tiene azúcar.

 

¿Qué pasa con la última comida? Cuando se trata de cenar, nuestro plato debería contener un elemento crucial; el Triptófano. Se trata de un aminoácido que se convierte en melatonina en nuestro cerebro ayudándonos a dormir mejor. Lo podemos encontrar en las semillas de sésamo, cacao (sin azúcar), avena, soya orgánica, semillas de calabaza, pistachos, maní o arroz integral yogur natural, plátanos. Respecto a las carnes, el pollo, pavo y atún también constituyen una gran fuente de triptófano.

 

Por lo tanto, viene la pregunta obvia, ¿existe un snack perfecto antes de dormir? Un simple porridge de avena con cacao en polvo sin azúcar y plátano, zanahorias con hummus (hecho con tahine que es una pasta de sésamo molido) o un puñado de frutos secos es la mejor solución. 

 

¿Y qué es lo que definitivamente deberíamos evitar? Todas las comidas pesadas y grasosas, frituras, carnes rojas, alimentos azucarados y en general todos los ultra procesados. También es clave evitar ciertas bebidas; café, alcohol, té, mate y en general todo lo que contenga azúcar.

¿Qué tomar en su lugar? Agüita de manzanilla, toronjil o melisa, leche (de vaca o vegetal) tibia con canela y cacao, o simplemente agua de la llave.