Recuperando los hábitos de sueño para la vuelta al colegio 💤

Las vacaciones se acabaron y volver a los horarios de clase puede sentirse como misión imposible. ¿Quién no ha escuchado ese “mamá, papá… 5 minutitos más” por la mañana? 🙈 Tranquilos, no estamos solos: a todos nos cuesta retomar la rutina de sueño tras un verano de horarios locos. Pero con un enfoque lúdico (¡y mucho cariño!), es totalmente posible reestablecer hábitos de sueño saludables en familia sin sufrir en el intento. Aquí te contamos cómo lograr que la hora de dormir vuelva a ser sagrada – y divertida – en casa.

¿Por qué es tan importante dormir bien? 😴

Un buen descanso es el secreto para un día lleno de energía. Estudios indican que la falta de sueño puede reducir hasta un 40% la capacidad de aprender cosas nuevas.

¡Sí, leíste bien: 40%! Cuando los niños (y adultos) duermen menos de lo que su cuerpo necesita, su concentración, memoria y hasta el humor se ven afectados

Un niño con sueño se convierte en zombi en clase: se desconecta, comete más errores y le cuesta retener la información

Por el contrario, durmiendo lo suficiente, llegará al colegio como un superhéroe recargado, listo para aprender y pasarlo bien.

Dormir bien no solo evita “zombis matutinos”, también es clave para el crecimiento y salud. Los especialistas recomiendan alrededor de 10-11 horas de sueño por noche en edad escolar, ya que un buen dormir impacta positivamente el desarrollo físico y mental de los niños

En adultos, aunque necesitamos algo menos, el descanso de calidad nos ayuda a estar de mejor humor y con más paciencia (¡imprescindible para las rutinas matutinas con niños!). En resumen: el sueño es un pilar fundamental del bienestar familiar – tan importante como la buena alimentación o el ejercicio

Dato interesante: Niños y adolescentes con horarios de sueño irregulares o insuficientes suelen obtener peores notas y rendir menos en habilidades cognitivas básicas

Dormir bien, en cambio, mejora la memoria, la atención y hasta el estado de ánimo en clase. ¡El descanso es el mejor aliado secreto para un año escolar exitoso!

Consejos prácticos para retomar los hábitos de sueño 🛌✨

Algunos niños se resisten al “¡a dormir!”: ya sea pidiendo otro cuento o un vaso de agua. Para ayudarlos a volver al buen camino del sueño, prueba estos consejos sencillos y efectivos:

Ajustes graduales, no drásticos:

Si en vacaciones los chicos se dormían tarde, no intentes enviarlos a la cama tres horas antes de golpe. Mejor, adelanta la hora de dormir y de despertar en tramos de 15-20 minutos cada día durante una semana antes del inicio de clases

Este “aterrizaje suave” le da tiempo al cuerpo para resetear su reloj interno sin drama. Así, cuando llegue el primer día de colegio ;despertador ya no será un enemigo temible. 

Horarios constantes (¡incluso el finde!):

La consistencia es tu amiga. Intenta mantener una rutina de sueño regular todos los días, incluyendo fines de semana. Sabemos que dan ganas de “compensar” durmiendo hasta tarde el sábado, pero esa montaña rusa de horarios confunde al organismo y empeora el descanso

Acostarse y levantarse a horas similares diariamente ayuda a que el cuerpo se ajuste y las mañanas sean más llevaderas.

Una hora sin pantallas antes de dormir: Tablets, celulares, videojuegos... es genial que los peques disfruten, pero la luz azul de las pantallas engaña al cerebro y retrasa la sensación de sueño

Los expertos en sueño insisten en que el uso de dispositivos justo antes de acostarse es una de las principales causas de insomnio en niños. Establece una “hora mágica” libre de tecnología cada noche. En ese rato, la familia puede leer un cuento, conversar sobre el día o jugar algo tranquilo. Esto baja las revoluciones y prepara la mente para dormir. (Tip: ¡Pon todos los celulares “a dormir” fuera del dormitorio si es posible!)

Crea un ritual relajante nocturno:

Convertir la previa de ir a la cama en un momento agradable ayuda muchísimo. Puede ser un baño tibio con espuma, ponerse pijamas cómodos tipo “traje de héroe del sueño”, leer juntos ese cuento favorito (¡solo uno! 😉) o escuchar música suave. Repetir la misma secuencia cada noche le da a los niños seguridad y señales claras de que es hora de descansar. Con el tiempo, su cuerpo asociará esas actividades calmadas con “hora de dormir” automáticamente.

Ambiente adecuado = sueños felices:

Asegúrate de que la pieza de los niños sea un templo del sueño. ¿Qué significa? Oscuridad (una lucecita espanta cuco está bien si la necesitan), silencio o ruido blanco suave, y temperatura fresquita y agradable. Un peluche amigo o manta favorita también pueden aportar confort. Cuando el entorno es cómodo y libre de distracciones, conciliar el sueño resulta mucho más fácil.

¡Adiós a las excusas de “no puedo dormir”!

Comida ligeras y nada de “combustible” nocturno:

Evita darles comidas muy pesadas justo antes de acostarse; la digestión pesada puede interrumpir el sueño. Tampoco estimulantes: cero cafeína (en refrescos, chocolates) en la tarde-noche. Incluso mucho azúcar tarde puede dejar a los niños saltando como conejos a la hora de dormir. Mejor ofrecer una comida ligera si tienen hambre (un vaso de leche tibia, por ejemplo). Dormir con el estómago tranquilo ayuda a un descanso más profundo.

Ejercicio y luz natural durante el día:

Niños bien cansados físicamente tienden a dormir mejor. Promueve que jueguen al aire libre por la tarde; la exposición a la luz del sol por la mañana y tarde ayuda a regular su reloj interno

Eso sí, evita actividad muy intensa ya cerca de la noche, para que no queden sobreestimulados. Un cuerpo activo + una noche tranquila = combo ideal para dormir de corrido.

Paciencia y constancia:

Los primeros días puede costar un poco – habrá negociaciones (“¿mañana puedo jugar un ratito más si me duermo ahora?”) Es normal. Manténte firme pero amoroso/a. Felicita a tus hijos cuando logran acostarse a la hora acordada; refuerza lo positivo. Poco a poco, su organismo se adaptará. ¡No te rindas: en una semana o dos estarán todos más adaptados y descansados.

Dulces sueños hoy… ¡mejores mañanas mañana! 🌞

Recuperar los hábitos de sueño no tiene por qué ser una batalla. Al contrario, puede convertirse en una rutina familiar tierna y hasta divertida. Recuerda que dormir bien es invertir en bienestar: los niños amanecen despejados, de buen humor y listos para rendir al máximo en el colegio, y nosotros los adultos podremos seguirles el ritmo (con un café en mano, tal vez 😉).

En este nuevo año escolar que comienza, hagamos del “buenas noches” el mejor aliado de los “buenos días”. Siguiendo estos consejos, pronto despediremos bostezos eternos

¿Listos para un regreso a clases con pilas cargadas?

¡Dulces sueños y mucho éxito para toda la familia en la vuelta a la rutina! 🎒✨

Fuentes

infobae.com

psychologytoday.com

3macarrons.com